La conducta parental hace referencia a la serie de expresiones conductuales que un individuo despliega, sea macho o hembra, hacia otros individuos inmaduros y de su misma especie, de manera que le permita su supervivencia. La conducta maternal y la paternal se incluyen en una categoría más amplia, que es la conducta parental. A lo largo de este tema se van a abordar las respuestas a las preguntas que a continuación se enumeran. Hay que señalar que la mayor parte de los datos experimentales que van a intentar responder a estas preguntas, tanto los obtenidos mediante trabajos realizados en modelos animales como los procedentes de estudios en humanos, se ha centrado en las pautas de comportamiento de cuidados maternales, y por ello se ha incidido mayoritariamente en la descripción y avance de resultados de la conducta maternal. No obstante, se ofrecen también algunos de los trabajos más significativos sobre la conducta paternal.
Los contenidos, pues, de este tema van a intentar responder los más rigurosa y, a su vez, claramente posible a las siguientes cuestiones: a) ¿qué se entiende por conducta parental desde las diferentes perspectivas de estudio que en la actualidad se dan sobre este importante tema?; b) ¿qué significado tienen los modelos animales en el estudio de esta conducta compleja?; c) ¿qué sustrato neuroanatómico y neurohormonal tiene esta conducta; d) ¿hasta qué punto pueden ser importantes factores externos (epigenéticos), como la experiencia previa o el estrés en la expresión de la conducta parental?; e) ¿qué implicaciones pueden tener los estudios realizados en modelos animales en relación con la conducta parental en humanos?
En esta visión global inicial vamos a intentar acotar, en lo posible, las diferentes respuestas a las preguntas planteadas. La conducta parental es una categoría de comportamientos dirigidos al cuidado de los recién nacidos con el objetivo de permitir su supervivencia y favorecer su propia reproducción en el período adulto. Esta categoría incluye los patrones de conducta que exhiben las hembras, conducta maternal, y los emitidos por los machos, conducta paternal. Muchas de las respuestas a estas y otras cuestiones se abordan en este tema desde la metodología hipotético-deductiva o método científico (enfoque psicobiológico). Se introducen, no obstante, otros enfoques de estudio complementarios que han representado una importante masa crítica de datos sobre la conducta parental. Dichos enfoques son el neurobiológico y el evolutivo.
Las condiciones hormonales que permiten la iniciación de la conducta maternal se determinan durante la gestación (referidas al modelo rata, aunque es similar en el resto de la clase mamíferos) en unos niveles altos de progesterona y bajos de estradiol y prolactina, con una caída brusca antes del parto de la progesterona y una subida sinérgica del estradiol y la prolactina. Este balance hormonal produce efectos moduladores en estructuras centrales con receptores para estas hormonas que se localizan, principalmente, en el sistema olfativo principal y accesorio, también denominado sistema vomeronasal, y diferentes regiones hipotalámicas y mesencefálicas conectadas entre sí. El área preóptica medial se ha descrito como el núcleo clave en la regulación nerviosa de la conducta maternal. La descripción de las bases neuroanatómicas de la conducta maternal se amplía con la descripción de diferentes trabajos experimentales procedentes de nuestro laboratorio, cuya relevancia radica en el planteamiento, por primera vez en la literatura sobre el tema, de un modelo explicativo de los mecanismos neuroendocrinos que subyacen a las diferencias sexuales en la conducta. Desde este marco hipotético, basado en la interrelación sexodimorfismo en el sistema vomeronasal-sexodimorfismo en la conducta maternal, se abordan, asimismo, los efectos que agentes epigenéticos tienen en esta interrelación no sólo durante el desarrollo perinatal, sino a largo plazo, en el comportamiento de los individuos afectados. Entre estos agentes, hemos incluido el estrés ambiental prenatal, que afecta tanto la condición hormonal de la madre gestante y del feto, desde la cascada originada en el eje hipotálamo-pituitario-adrenal, como los cambios consecuentes en la morfología cerebral fetal y, en concreto, en las estructuras del sistema vomeronasal, y, por último, las alteraciones hormonales, estructurales y conductuales que se han producido a largo plazo en las crías. Otro factor epigenético que actúa en la plasticidad del sistema nervioso central es la experiencia, que influye en la expresión de la conducta maternal adulta mediante dos tipos de mecanismos específicos para este ‘aprendizaje maternal’: a) la vía final común del área preóptica medial (APOM) –cambios estructurales, neuroquímicos y en su respuesta hormonal– y b) los mecanismos de reconocimiento olfativo –sistema olfativo principal y sistema vomeronasal–. Finalmente, gran parte de los resultados obtenidos en experimentación básica han orientado la investigación en la conducta parental en humanos especialmente y, por eso, se introduce una consideración final sobre este tema, dada la escasa impregnación de los estudios psicobiológicos y neurocientíficos en la toma de decisiones relevantes para el desarrollo integrado del individuo y, consecuentemente, de la sociedad.



