La nutrición y la regulación hidromineral están consideradas como dos de los prototipos de motivaciones primarias. Ambas son dependientes de desequilibrios homeostáticos internos, es decir, tienen un marcado carácter biológico. Son procesos reguladores que implican la interacción de mecanismos pertenecientes a estructuras periféricas (por ejemplo, el sistema digestivo) y centrales (el sistema nervioso). En general, los estados de déficit suponen la participación del sistema circulatorio, mientras que los procesos de recuperación del equilibrio homeostático implican sistemas tanto neurales como humorales. El sistema nervioso central dispone de estructuras cerebrales responsables de la detección de los estados de déficit, de la retención de las reservas hidrominerales y nutritivas disponibles y, en última instancia, de la búsqueda y ejecución de las correspondientes conductas consumatorias. Se han identificado algunos de los sistemas neuroquímicos implicados, aunque, al menos en el caso de la nutrición, no se dispone de los medios farmacológicos adecuados para el tratamiento de las patologías conductuales más graves, es decir, la obesidad, la anorexia y la bulimia nerviosa.



