El sentido de la audición es crítico para la adaptación al medio de muchas especies. Para los humanos puede llegar a ser mucho más importante que la visión, ya que los sonidos son un elemento fundamental en la comunicación humana. Los sonidos son producidos por objetos que vibran y ponen en movimiento las partículas del aire, produciendo cambios alternativos en la presión aérea (ondas sonoras). El sistema auditivo transforma estas ondas sonoras en distintos patrones de actividad neural. Los sonidos pueden variar en el tono, el volumen y el timbre. Cada una de estas dimensiones perceptivas se corresponde con una dimensión física determinada. Para poder percibir y reconocer los sonidos, el sistema nervioso debe codificar estas características. Además, el sistema auditivo es capaz de determinar la localización y el movimiento de la fuente sonora utilizando señales procedentes de uno (monoaurales) o ambos oídos (biaurales), en función del plano de dirección del estímulo sonoro (vertical u horizontal, respectivamente). Aunque la participación de la corteza auditiva tiene un peso muy importante, la codificación se lleva a cabo en diferentes puntos del sistema auditivo. Aún se desconoce cómo el sistema nervioso central genera una percepción integrada de los estímulos auditivos, pero datos recientes sugieren la existencia de dos corrientes de análisis de la percepción auditiva.